Hola Mimo: el robot ‘made in Conce’ que enseña a programar

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El equipo detrás de esta ingeniosa herramienta educativa está formado por tres personas: Octavio Lira, José Urra, ambos de profesión ingeniero civil electrónico y Constanza Arriagada, quien es diseñadora industrial y además es semifinalista del Young Action Net Chile, concurso que selecciona a los 10 jóvenes líderes de las mejores innovaciones sociales y medioambientales del país. La idea de Mimo es poder facilitar y ayudar la labor docente en los niños y niñas de nuestros tiempos.

“Mimo está pensado para que las y los niños puedan aprender a programar, incluso antes de aprender a leer y escribir. La idea principal es que los niños puedan aprender y desarrollar las competencias lógicas y las habilidades necesarias para un buen desempeño en el siglo XXI. Con Mimo se puede aprender el trabajo en equipo, el pensamiento lógico-matemático, secuencias lógicas simples. En el fondo, es todo un set educacional pensado para los establecimientos de educación”, comenta Octavio.

El nombre nació gracias a la ayuda de una profesora que los aconseja en todo lo relacionado al área pedagógica. Como dentro del equipo hay solo ingenieros y una diseñadora industrial, todo el lado de la educación no lo tienen muy desarrollado, por lo mismo decidieron que la mejor manera de adecuar este proyecto a su público objetivo era a través de la ayuda de profesionales del área. Mimo son las primeras palabras que los niños aprenden a leer y escribir, entonces ese nombre lo pueden decir y escribir sin problemas, además de reconocerlo fácilmente.

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Para comenzar con este emprendimiento, tuvieron que crear guías de trabajo educativas acordes a los planteamientos que emanaban del ministerio de Educación. A medida que se van pasando los contenidos básicos de la malla curricular de los establecimientos educacionales, Mimo funciona como una herramienta para pasar las materias y una ayuda docente para entregar los contenidos de una manera más didáctica.

La idea nace viajando, cuenta Lira: “Junto a José Urra trabajamos juntos en un proyecto con el que tuvimos que viajar por todo el país, y nos dimos cuenta que se podían solucionar muchas cosas de una manera muy simple utilizando la tecnología disponible, el problema es que no existían las personas capacitadas para poder hacerlo, siendo que se necesitaban elementos muy simples para desarrollarlo”.

Existe el mito que los que nacen en esta generación son ‘nativos digitales’, pero en el fondo son solo consumidores de tecnología y no desarrollan, entonces por eso comenzamos a investigar y ver como se podría mejorar y revertir esta situación, pero nos dimos cuenta que todo lo que ya existía, estaba pensado para jóvenes o niños mayores de 12 años, mas nada para los más pequeños, y fue ahí donde tomamos la lógica de quienes enseñan a programar con distintos juegos que existían, pero lo llevamos a una forma más concreta para niños más pequeños, etapa donde está el desarrollo de habilidades que los acompañarán por el resto de su vida”, explica el ingeniero.

 

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Este robot ha sido validado en varios colegios, y su aceptación por parte de los menores ha sido excelente; los niños se quedan con el artefacto. El equipo tras esta iniciativa ha desarrollado diversos talleres con Biblioteca Viva de Mall Plaza, Girls In Tech, y los pequeños siempre vuelven a jugar con Mimo: “Mimo está pensado para niños en etapa preescolar, desde pre kinder hasta segundo básico, y al ser un robot pequeño, los niños lo toman casi como una mascota, entonces la asociación que se da es una rutina dinámica muy entretenida. Es una nueva forma de abordar la tecnología, sin necesidad de estar frente a una pantalla”, explica Constanza Arriagada.

Encontrar una forma que fuera amigable con el niño y que no fuese hecho con materiales dañinos para su integridad fueron los desafíos más importantes que lograron identificar al momento de comenzar con la producción de Mimo, pero cuando lograron subsanar ese problema, vino el más importante: el financiamiento: “Uno de nuestros mayores problemas a la hora de producir Mimo, fue el financiamiento. claro que luego se solucionó gracias a diversos fondos concursables que ganamos, como los entregados por Corfo, pero ahora estamos en la búsqueda de inversionistas para poder comenzar la producción en serie. La idea es venderlo a un precio que no solo sea accesible para los colegios, sino que también para los padres que son los más interesados en llevar este tipo de tecnología sin pantalla a sus hijos, y que logren aprender a programar de una manera didáctica”, indica la diseñadora industrial.

¿CÓMO FUNCIONA MIMO?

Para que Mimo logre funcionar de manera adecuada, es menester que los usuarios (en este caso los más pequeños) generen un código en el tablero, utilizando para ello las fichas de instrucciones. Mimo se mueve de un punto a otro dentro de la Alfombra de acuerdo al recorrido que los niños y niñas definen en el algoritmo creado con las Fichas, descubriendo en el proceso nuevas historias, posibilidades y elementos como la sustracción y adición, se podrán orientar espacialmente, imaginaran mundos distintos y crearán un sinfín de alternativas. Lo más positivo es que con Mimo no existen errores, ya que dentro del juego se trabaja de manera colaborativa a través del debate y el análisis de nuevos elementos que puedan aparecer, lo que genera diversos beneficios en las y los niños que lo usen.

En estos momentos, dentro de los proyectos futuros que tienen en el equipo, se encuentra la consolidación de Mimo a nivel nacional y Latinoamericano como ‘la única herramienta educativa que permita a los niños trabajar en conjunto con los diversos actores que participan en el proceso de enseñanza de programación a los jóvenes’ y la confección de Mimo para adolescentes, con una aplicación móvil, pero que además siga con la interacción que existe con el robot: “Para niños más grandes, adolescentes, que ya tienen una comprensión más abstracta del mundo, hemos pensado en incorporar a toda la base que tiene Mimo, una aplicación móvil para seguir trabajando en el contexto de la programación junto al personaje Mimo”

“Quienes se interesen en la confección de productos, confíen en su idea y sean perfeccionistas, y no hagan caso a las personas que dicen que lo más importantes solo es vender. Un producto no terminado tiene muchas más pérdidas que uno que si logró ver la luz”

 

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