Petite Danse: los pasos de una de las academias de danza más preponderantes de Concepción

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A pesar de dedicar su vida a áreas muy distintas, Marcelo Aravena y la bailarina Laura Rojas unieron sus fuerzas para consagrar su amor, inaugurar la academia de danza Petite Danse y rescatar parte del valor cultural penquista.

“Laura fue quien dio la idea, a ella se le prendió la ampolleta. Yo solamente la apoyé, le tomé la mano y le dije ‘vamos, nomás’”, sentenció Marcelo al rememorar el inicio del proyecto que los ha tenido ocupados desde hace un año y siete meses.

La abultada experiencia  de Laura en el mundo de la danza permitió que ambos se sumergieran en el emprendimiento. Desde los 13 años, la directora académica de Petite Danse desenvolvió los movimientos de su cuerpo en diversos escenarios de Concepción y Santiago, motivo que la llevó, incluso, a estudiar la carrera de Licenciatura en Arte con mención en Danza en la Universidad de Chile.

“Todo esto en cierta forma me fue llevando a hacer mi propio proyecto, abrir una academia y generar clases formativas”, soltó la bailarina.

 

Origen de la academia

Tal como afirmó la experta en ballet, sus habilidades corporales y el conocimiento comercial propuesto por su marido construyeron el actual centro que alberga más de 500 alumnos y 20 instructores profesionales. Sin embargo, el principio del sueño estuvo bastante lejano a convertirse en lo que es hoy en día.

Según Marcelo, gerente de Petite Danse, las opiniones emitidas por sus pares nunca favorecieron la creación de la iniciativa. “El cien por ciento de la gente me dijo ‘no, Marcelo, ese negocio no va a resultar’, y lo dijeron porque lamentablemente nadie vive de la cultura, menos haciendo clases”, rememoró.

Aun así, tomaron el riesgo y buscaron alguna ubicación propicia que diera cabida a los estudiantes interesados. De esta manera, hallaron el segundo y tercer piso de un edificio emplazado en calle Rengo 541, Concepción.

“Yo me lo imaginaba más pequeño, no pensaba encontrar un lugar tan grande. Por eso surgió la idea de crear más estilos diferentes, que no fuera solamente el ballet clásico y contemporáneo al que me dedico”, sostuvo Laura.

Con el sitio listo y dispuesto para realizar las clases de danza, la profesora de la Universidad de Chile llamó esperanzada a sus amigos y colegas para establecer un cuerpo formativo de calidad y rico en estilos, con la finalidad de enseñar a los primeros 160 alumnos que llegaron luego de instruirse gracias a la antigua “academia nómade” de Laura Rojas que trabajó durante los dos años anteriores.

 

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“En vista de que era un emprendimiento con pocas lucas atacamos las redes sociales”, reveló Marcelo. Su táctica para consolidar a Petite Danse dentro de Concepción se centró mayormente en utilizar fotografías de los profesores, porque “la danza es muy visual”, además de emitir videos corporativos y originar lazos con la televisión local.

De acuerdo a esto último, él confidenció que como academia enviaron casi 15 correos a las estaciones penquistas de TV, aunque la mayor parte de las veces sin conseguir respuesta. No obstante, pese a la mala racha “alguien nos pescó”, afirmó Marcelo.

La insistencia dio sus frutos y les abrió las puertas para mostrar lo mejor de Petite Danse en Canal 9 Bío Bío Televisión y adquirir un espacio permanente dentro del matinal Nuestra Casa.

Asimismo, Laura fue enfática al recalcar el poder del “boca a boca”. “Ha sido lo que más clientes nos ha traído”, manifestó. Para reforzar este sistema, la pareja ideó convenios con diversas instituciones de la ciudad, como por ejemplo la Municipalidad de Concepción, el Hospital Regional, el liceo Charles de Gaulle y algunos centros integrales.

 

Falta cultura

La difusión de las artes no es un tema ajeno para los administradores de la academia, sobre todo para Laura, quien ve en el ballet una inspiración de vida. “Es lamentable, en Concepción cada día se cierran más espacios culturales a pesar de que es una de las urbes más grandes del país”.

Según sostuvo, “los artistas estamos entre desmotivados y desilusionados de la poca gestión que se ha hecho en esta materia en relación a la región, pero hay que hacer lo que se puede”, expresó.

Pero no se desmotiva, ya que su objetivo y el de su marido es promover, sea como sea, el amor por las artes y el baile. “Nuestra motivación es llegar al público que no tiene conocimiento de la danza”, agregó Marcelo.

 

La danza no acaba

Piensan abrir una sucursal en San Pedro de la Paz en marzo de 2018 y gestionar uno o dos encuentros culturales en la capital penquista, simplemente “porque es una forma de motivar”, exteriorizó Laura Rojas.

También desean llevar a cabo proyectos que permitan generar becas para aquellos alumnos que llevan el baile en la sangre y que no pueden costear las clases. “En mi época de estudiante también me becaron, entonces es una forma de devolver la mano”, añadió la bailarina.

Con todos estos anhelos por cumplir, Laura y Marcelo tienen claro que su emprendimiento es una danza que todavía no acaba.